Argentina: Hacia una movilidad sostenible

ETRASALatam-argentina: hacia una movilidad sostenible

El cambio debe originarse en las flotas de vehículos, en el diseño de las ciudades y en el modo en que nos desplazamos

 

Según datos de la Agencia Internacional de Energía, el parque automotor de Latinoamérica podría triplicarse en los próximos 25 años. Siguiendo esta progresión, los vehículos que quieran circular por Buenos Aires, por ejemplo, serán 4,5 millones en lugar de los 1,5 millones actuales. Pero esta situación será totalmente imposible.

 

El proceso de cambio de la matriz eléctrica que se está viviendo a nivel internacional no queda sintetizado únicamente a la forma en la que se produce, distribuye y consume la electricidad. Relacionado con esto, el transporte es uno de los elementos clave de este cambio indispensable, y en Argentina todavía hay muchas cosas por hacer. El reto al que se enfrenta el país es tecnológico, de infraestructura y también cultural.

 

Una de las particularidades de Latinoamérica es que es la región más urbanizada del mundo. La población urbana conseguirá el 89% para el 2050, según datos de ONU Ambiente. Una rápida urbanización y el aumento del número de vehículos de transporte en países como Argentina implican elementos externos negativos: carga a la salud pública (unas 50.000 personas mueren al año a causa de la contaminación atmosférica; se deberá añadir los impactos a la salud que genera el ruido), al ambiente (emisiones de gases de efecto invernadero) y a la economía (incremento de la demanda de energía). Todos estos impactos asociados al doble crecimiento podrían reducirse de forma radical si se de inmediato se empezara a adoptar medidas para cambiar la flota de vehículos, el diseño de las ciudades y la manera en que nos desplazamos. 

 

El continente también se caracteriza porque es la zona donde se registra el uso de autobuses per cápita más alto del mundo. Por este motivo el transporte público en la región tiene un potencial estratégico para progresar con tecnología que disminuya los impactos ambientales, como los autobuses eléctricos. La Ciudad de Buenos Aires anunció recientemente el primer programa de recambio de unidades de autobuses de las primeras ocho líneas que serán la vanguardia para electrificar el sistema.

 

La introducción de las tecnologías eléctricas o híbridas en Argentina es casi inexistente y muy baja en la región. Las primeras empresas automotoras están importando vehículos de este tipo en el país cuando en Europa, Estados Unidos y parte de Asia ya se han expandido.

 

Pero el recambio tecnológico no es bastante. También se necesita una revolución en temas de infraestructura, tanto relacionado con las rutas, autovías, etc. como con el sistema eléctrico y las redes de distribución. Pero esto tampoco será suficiente. En el mundo ya se están llevando a cabo experiencias nuevas relacionadas con la movilidad; el reto está en pasar de un paradigma en el que se canjea la compra de un bien (coche) por la adquisición de un servicio (sistema carpooling o carsharing). Si se tienen en cuenta todas las variables presentes (incremento de la población, aumento de la flota de vehículos, nivel de urbanización de la región), la sustitución de los vehículos actuales por eléctricos es una solución, pero no es suficiente. 

 

Así que la solución no es fácil, ni rápida, ni tampoco únicamente tecnológica. Se debe reflexionar sobre cuál es la mejor forma en que debemos movernos y para conseguir esto se necesitan políticas integrales de desarrollo urbano compacto que reduzca la demanda de viajes e infraestructura de calidad de transporte público y no motorizado.

 

Fuente: infobae.com